jueves, 4 de febrero de 2010

Voraz.




Me sorprendí mucho cuando vi a esa mujer, si bien era una noche particularmente oscura ella irradiaba mas oscuridad aun.
Ahí estaba apoyada en el el marco de la ventana de su departamento, alto por cierto, la verdad no se que piso seria pero se podía ver así.
Parecía una estatua, estaba inmóvil ensimismada quien sabe en que pensamiento, recorría con sus ojos cuanta luz aparecía en su camino, parecía que eran sus ojos lo único con vida, quizás queriendo con ese movimiento devorar todo lo que veía allí detrás de la ventana casi deseando cada pedacito de vida que aparentaba latir en todas partes menos en ella.
Nose como ni porque pero hasta podía sentir lo que pensaba, estaba ahí, tan quieta, tan sola, tan distante y a la vez tan voraz que me invadió el deseo de ayudarla, levante la mano para llamarla y mi mano golpeó contra el vidrio de mi ventana cerrada y me di cuenta ahí que su rostro se encontró con el mío reconociendo así porque sabia yo lo que pensaba…

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